Ventajas de los SSD y cuál elegir

Pese a llevar bastante tiempo entre nosotros, los SSD aún son grandes desconocidos para una parte importante de los usuarios. Hoy os mostraremos las ventajas (Que no son pocas), qué disco adquirir y la forma de configurar un SSD para que nuestro ordenador parezca uno completamente renovado.

¿Qué es un SSD y cuál me conviene?

Para conocer este tipo de discos, debemos empezar por olvidarnos del concepto de disco duro de ordenador que conocemos hasta la fecha, ya que en los SSD no tendremos un “disco” como sí encontrábamos en los HDD convencionales.

Como podemos ver, el clásico HDD consta de una serie variable de discos magnéticos donde se almacena la información, que es tanto escrita como leída por un brazo mecánico que recorre los sectores de cada disco mientras gira. En el caso de un SSD, prescindimos de cualquier componente mecánico, librándonos del ruido, las vibraciones y consiguiendo una mayor velocidad de lectura y escritura.

 

Los SSD (Solid-State Drive) o unidad de estado sólido emplean memorias no volátiles asociadas en RAID como las que podemos encontrar en las tarjetas de memoria SD de nuestros teléfonos. Generalmente emplean el sistema de puertas NAND capaz de almacenar información en ausencia de carga eléctrica. La vida útil de un SSD es menor debido a la degradación de este tipo de memorias, sin embargo, no es algo que deba preocuparnos ya que igualmente es muy larga.

Si tienes en mente adquirir un disco SSD, debes saber que su precio es muy superior al de los discos duros convencionales, comenzando desde unos precios en torno a los 30€ para capacidades inferiores a los 60Gb, pensados para instalar únicamente el sistema operativo, pasando a los 50-60€ para 120Gb y aumentando progresivamente de precio y capacidad hasta formatos de uno y dos terabytes con precios entre los 400 y 600€.

En lo relativo a qué capacidad elegir, debemos analizar nuestras necesidades como usuario y situarnos en tres posibles escenarios:

  • Solo quiero el Sistema Operativo y utilizo pocos programas.

En este caso podremos encaminarnos hacia los modelos más económicos y de menor capacidad. Los modelos de 120Gb los más recomendados. Un modelo de 60Gb podría ser demasiado pequeño y no servirnos en el caso de querer reutilizarlo en otro PC en un futuro, instalar programas pesados o simplemente que no merece la pena su precio ya que es muy cercano al del modelo que dobla su capacidad.

  • Quiero el Sistema Operativo y una cantidad moderada de programas.

El gran público al que van dirigidos los SSD considera que su principal beneficio es el acceso rápido a la información. Instalando el SO en el nuevo disco SSD junto con todos nuestros programas e incluso algún juego puede darnos una experiencia de uso infinitamente superior a la de utilizar un HDD normal. Las capacidades más recomendadas para este uso serían las de  entre 240 y 512Gb que rondan desde los 60 hasta 160€ en función de la marca.

En este caso, lo ideal es disponer de un segundo disco duro mecánico de mayor capacidad, donde podremos almacenar todos los documentos, multimedia o juegos que ocupen un volumen mucho mayor.

Si nuestro ordenador es un portátil, cabe la opción de sustituir completamente el disco duro que traía por un SSD de 240 o 500Gb, utilizando este disco duro como principal y, en caso de necesitar más espacio, recurrir a medios de almacenamiento extraíbles. Otra de las opciones que nos brindan los portátiles es utilizar un adaptador que sustituya la bandeja del lector de CD/DVD por un soporte para discos de 2.5”.

Podemos encontrar estos adaptadores en cualquier tienda online a un bajo precio (Amazon).

Lo ideal es situar el SSD en el compartimento para discos duros internos del portátil y el disco duro mecánico en el adaptador, ya que la bahía interna puede proporcionarnos mayor velocidad y fiabilidad, mejor aprovechada por el SSD.

  • Quiero el Sistema Operativo y utilizar el SSD como memoria principal.

En el caso de que queramos utilizar únicamente una memoria SSD en nuestro dispositivo deberemos hacer un desembolso mayor. Los modelos de 480 o 512Gb pueden llegar a quedarse cortos si tenemos grandes cantidades de datos multimedia (Fotografías, películas, vídeos de alta calidad) o juegos pesados.

Si estamos dispuestos a desembolsar una gran suma de dinero, los SSD de 1 y 2Tb pueden ser nuestra solución, teniendo todos nuestros programas, archivos o juegos abiertos a golpe de click gracias a la velocidad de los SSD. Esta opción no es la más recomendada debido a la menor vida útil de un SSD (No recomendados para almacenar archivos a muy largo plazo) y al alto precio que presentan actualmente.

Detalles a tener en cuenta.

Los discos duros SSD tienen un tamaño de 2.5”, este tamaño es el utilizado por los discos duros de los ordenadores portátiles. Si vamos a instalar un SSD en nuestro ordenador de sobremesa, debemos asegurarnos de que dispone espacio para este tamaño de disco, hacernos con un adaptador de 2.5” a 3.5” o bien emplear la tornillería adecuada para mantenerlo fijo a la caja.

Existe otro formato para los discos SSD denominado M.2, que se trata de un estándar que permite alcanzar aún mayores velocidades de lectura-escritura, sin embargo, solo está disponible en determinadas placas base de fabricación moderna y altas prestaciones. Con este método, el SSD queda conectado a la placa sin necesidad de cables, reduciendo el espacio requerido y mejorando la velocidad.

Cuando hablamos de menor vida útil en un SSD no debemos preocuparnos ya que el fabricante garantiza 2 años de uso continuado de lectura-escritura 24/7 a máxima velocidad. Esto nos lleva a determinar que para cualquier usuario, incluso avanzado, la vida útil del SSD no supone ningún tipo de problema.

Conclusiones:

El elevado precio de los SSD de alta capacidad nos lleva a concluir que el combo ideal es emplear un disco SSD primario con el Sistema Operativo, programas y los datos que deseemos tener con mayor velocidad de acceso. Teniendo un disco duro mecánico secundario de mayor capacidad donde almacenar nuestros datos, multimedia y juegos podremos ahorrarnos un dinero e igualmente haber mejorado el rendimiento al tener el sistema y programas en un SSD.

Así determinamos que el SSD nos da unas increíbles ventajas en velocidad y ausencia de ruidos o vibraciones a cambio de una menor vida útil y mayor precio.

 

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